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viernes, 31 de mayo de 2013

Control de tráfico de los municipales en la Avda. de la Mancha.

¡Colaboración exclusiva para CORRAL DEscaradaMENTE!

Ya de madrugada, y en otra famosa esquina de el pueblo, los municipales no se percataban del verdadero peligro con ruedas, las madrugadoras mujeres con sus carrillos.

El pasado 25 de mayo, sábado de botellón, la Policía Municipal estableció uno de sus habituales y rutinarios controles de tráfico en la Avda. de la Mancha, concretamente en la esquina con la calle Aguasolica, a eso de las 12 de la noche.


Tras 7 horas continuas de inspección de todos los vehículos que por allí pasaban, el número al mando de la operación redactó el presente parte-resumen que ha llegado a nuestras manos y que a continuación reproducimos:

Vehículos inspeccionados:

Automóviles.........................................180

Motocicletas............................................3

Tractores.................................................2

Bicis.........................................................1

Perros sueltos.........................................2


Sanciones propuestas:

Apercibimientos de palabra...................187

Multas.....................................................1


                                Conclusiones redactadas por el municipal al mando:


1- Se aprecia en la inmensa mayoría de los conductores un acusado olor a alcohol, aunque tos manifiestan que no han bebío "más que un vasillo" (lo normal) y que controlan y cumplen las normas de tráfico.

2- El olor procede, según unos, de un aditivo nuevo que traen las gasolinas; y según otros, de la cercana Cooperativa de la Muela. 

3- No obstante, a todos se les recordó de palabra la obligación que tienen de conducir con cabeza. Dicho en palabras textuales: "a ver que va a pasar, que ya nos conocemos".


"El olor procede, según unos, de un aditivo nuevo que traen las gasolinas; y según otros, de la cercana Cooperativa de la Muela"


El motivo de la única multa que se puso, fue por conducir de forma temeraria, con excesiva velocidad, en un vehículo sin luces, ni cinturón de seguridad, ni papeles y con un palillo en la boca. Además la bicicleta parecía robada.



                                                          Desde la Fuente de la Rabal: Teresa Rabal de la Fuente



miércoles, 29 de mayo de 2013

Restaurados los últimos pajares de la población.

Momento de la inauguración, por nuestra presidenta,de uno de los pajares más demandado por estar en el centro de la población.

La Asociación Corraleña de jóvenes afectados por la impotencia “coeundi” y “eyaculandi” consiguió finalmente que el ayuntamiento revitalizara los escasos pajares que aún quedaban en la población.

 

Hartos de que debido a los continuos recortes de sanidad cada vez les sea más difícil conseguir las medicinas; y de que cada vez que van al médico los viejos facultativos les pongan las mismas trabas y hagan los mismos comentarios de siempre, del tipo de:

“Qué impotencia ni que ocho cuartos, tú a tu edad no necesitas pastillas ningunas. Lo que tienes que hacer es no ver tanto porno, que luego se establecen comparaciones. Yo a tus años con un poquito que le viera las canillas a la Blasa ya no necesitaba viagra ninguna. Ala tírate tres meses sin Internet y ya verás como se te pasa” han decidido pasar a la acción y recuperar los viejos métodos de cortejo y faena por si hicieran efecto. 



"Lo que tienes que hacer es no ver tanto porno, que luego se establecen comparaciones. Ala tírate tres meses sin Internet y ya verás como se te pasa”


“Total no tenemos ná  que perder” ha comentado a este corresponsal el portavoz de la flácida asociación.  

“Si con los métodos nuevos no hay manera, a ver si con los antiguos conseguimos levantar el ánimo” 

Los componentes de la voluminosa asociación contarán para ello con la experiencia del tío Cipriano, especialista en sexo rural, que a sus ochenta y tres años sigue levantando pasiones entre las mozas y admirando el milagro de la resurrección todas las mañanas.  

“Vosotros olvidaros de lo de los tamaños y to esas tonterías, que cuanto más grande sea más pesa y más rápidamente se viene abajo” explicaba en una de sus lecciones magistrales.  


"Los componentes de la voluminosa asociación contarán para ello con la experiencia del tío Cipriano, especialista en sexo rural"


“Lo principal es estudiar el ambiente en el que tendrá lugar la coyunda. Y para ambiente coyundero, como los pajares no se ha inventado nada desde hace siglos. Ya veréis como en cuanto aparezcan los picorcillos de la paja en salva sea la parte, no hay quien se resista y tó va a su ser” seguía explicando el tío Cipriano, mientras uno de los integrantes le preguntaba qué era eso de la coyunda.



Desde el pajar de enfrente del mercado: Petronila de los Ángeles



lunes, 27 de mayo de 2013

La ajetreada vida de Bartolita.

Bartolita posando para el retratista, en su barrio natal.


Bartola Sinforosa, más conocida allá por los años cuarenta como "La Bartolita", era una muchacha poco agraciada físicamente, pero de entrañable sonrisa. Sus padres murieron pronto y sus dos hermanos mayores emigraron a Alemania para buscarse una vida mejor. Quedó entonces sola y con pocas posibilidades de encontrar marido, pues ni siquiera los viudos se fijaban en ella como posible remedio a su soledad.


Bartolita no obstante, trabajaba en el campo cuando podía y limpiaba casas pudientes, pero la verdad es que cada vez fueron precisando menos de sus servicios porque, además de fea, nuestra protagonista era un pelín... digamos... guarrilla.


"…Quedó entonces sola y con pocas pretensiones de encontrar marido, ni siquiera los viudos se fijaban en ella como posible solución a su soledad"


No se sabe cómo empezó a relajarse moralmente. Quizá fuese el hambre, o que no veía otra manera de catar varón. Pero el caso es que al anochecer, por los alrededores del callejón Quitapenas del arrabal, que era donde vivía esta ligera pero entrañable mujer, se empezó a ver pulular cierta cantidad de mozos. Éstos esperaban pacientemente su turno, y se pasaban la bota de vino mientras hablaban de fanegas, yuntas de mulas y abusos del mayoral.



“…No se sabe cómo empezó a relajarse moralmente. Quizá fuese el hambre, o que no veía otra manera de catar varón…”


Las vecinas, a pesar de que simulaban cierto escándalo por lo bajini, estaban encantadas con la novedad, pues teniendo en cuenta que entonces no había televisión y el marido se les quedaba frito en la banca después de cenar, aquel trajín suponía un medio excepcional de entretenimiento, y el ajetreo de la calle las tenían atrincheradas y en ascuas detrás de las persianas y visillos noche tras noche.


A la mañana siguiente, mientras despiojaban al sol a los chiquillos, las vecinas esperaban impacientes a que saliese Bartolita y las pusiese al día de todo lo acontecido durante la noche. Que si cuántos han venido... que cuánto te han pagado... que quién la tenía más hermosa... que qué cosas le decían... que quién aguantaba más..... Porque a todas estas y a muchas otras preguntas más, contestaba Bartolita con toda naturalidad.




“…mientras despiojaban al sol a los chiquillos, las vecinas esperaban impacientes a que saliese Bartolita y las pusiese al día de todo lo acontecido durante la noche. Que si cuántos han venido... que cuánto te han pagado... que quién la tenía más hermosa...”

 

Como era de suponer, Bartolita se quedó en estado con mucha frecuencia. A ella nunca le importó, pues crió a todos sus hijos e hijas como mejor pudo, y sorprendentemente todos le sobrevivieron. Algo raro en esa época donde la mortalidad infantil era muy alta. Tanto embarazo era un motivo añadido de entretenimiento para el vecindario, y no faltaban apuestas para ver quién adivinaba la paternidad del hijo que esperaba esta vez. Que si tiene la nariz del tío Apolonio el cojo, que si ésta se parece en los andares al guarda de la finca de Villalobillos, que si de éste no hay duda, pues tan pelirrojo solo puede ser de Nemesio el carretero...etc.



"...Bartolita se quedó en estado con mucha frecuencia. A ella nunca le importo, pues crió a todos sus hijos e hijas como mejor pudo, y sorprendentemente todos le sobrevivieron."


Así fueron pasando las décadas y naturalmente aquello no podía durar eternamente. Los años no pasaban en balde y menos para Bartolita, que parecían ensañarse más si cabe con la pobre mujer. Quiso Dios que viviera todavía muchos años más, alejada ya de esa mundana vida, y que muriera de vieja, pero tranquila.


Lo que resulta curioso de toda esta historia (casi en su totalidad verídica) es comprobar la naturalidad con que era tratada no sólo por sus vecinas, sino por todo el pueblo (en nuestros días seguro que más de una persona hubiera evitado su saludo o compañía). Estaba totalmente integrada y no faltaba a ninguna procesión. Tenía un "buenos días" y una sonrisa para todo el mundo y no había un entierro al que no acudiese a dar el pésame. Por acudir, acudió hasta la manifestación que hubo hace años por unos vertidos ilegales en nuestro río. Bartolita era una mujer autentica. Desde aquí mi pequeño homenaje.




Desde la esquina del callejón Quitapenas, les cuenta esta historia: Débora Dora Golosa.



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